En un escenario global que atraviesa una profunda crisis financiera el gobierno chino ha actuado agresivamente para minimizar los movimientos a la baja de la economía y promover una rápida recuperación. Sin embargo, a pesar de la crisis, son muchas las empresas extranjeras establecidas en China Continental que han tenido éxito en estos tiempos.
La cámara de Comercio de China anunció que el 84% de las empresas extranjeras están hoy en su punto de equilibrio. Un estudio hecho por la oficina comercial China EEUU mostró que el 65% de las empresas aumentaron sus ganancias respecto al año anterior, y 49% fueron más rentables en China que en el resto del mundo.
Invertir en China requiere un análisis detallado del ambiente de negocios y, en especial, del marco legal aplicable. Desarrollar una estrategia es la clave del éxito, para lo cual se requerirá un conocimiento pormenorizado de las formas societarias, de la repatriación de utilidades, de los impuestos, y de las zonas francas. A su vez se deberá combinar con un análisis de los aspectos comerciales y la movilización de las mercaderías en la gigante burocracia de China.
La normativa que regula las inversiones extranjeras prevé varios modos de establecimiento: la oficina de representación, la empresa 100 % de capital extranjero y la empresa mixta o Joint Venture. Debido a la complejidad del sistema legal en China Continental, formar una sociedad en Hong Kong puede tener mucho sentido, ya que esta última es considerada como uno de los mercados más libres del mundo.
Región Administrativa Especial
Hong Kong aparece entonces ante los ojos del inversor extranjero como una plataforma muy apropiada para invertir en China. Evidencia de esto es que Reino Unido cuente con 800 empresas radicadas en este territorio, Alemania con 670, Francia con 500, Italia con 312 y España con 100.
Para el Wall Street Journal, el éxito de la atracción de capitales de Hong Kong se debe a que la región es el paradigma de libertad económica: “La Región Administrativa Especial continúa siendo un modelo de libertad económica. Es un puerto libre sin barreras para el comercio; los procedimientos para el establecimiento de empresas son simples, y la entrada de capital extranjero y repatriación de ganancias es libre, ofrece transparencia, y opera bajo el estado de derecho”.
Plataforma de Entrada a China
Hong Kong es una de las principales puertas de entrada de las empresas internacionales en China continental. La privilegiada situación geográfica en el sur de China, justo en la desembocadura del río Perla, convierte a la ciudad en el enclave perfecto para comerciar o acceder al resto del país. Aunque las inversiones se dirigen a todo el territorio y a diferentes sectores, se centran muy especialmente (72%) en la cercana provincia de Guangdong.
A esto se une el know how adquirido por Hong Kong al haber sido inversor en China durante años y por un paulatino proceso de integración logrado a través de los tratados bilaterales. Podemos destacar el CEPA (Closer Economic Partnership Arrangement) para la reducción de aranceles entre Hong Kong y el resto de China; y el Pan-Delta del río Perla con cooperaciones regionales.
Hong Kong es una plaza financiera de prestigio internacional, cuenta con uno de los principales mercados bursátiles del mundo, siendo el primero de China por delante de Shanghai y Shenzhen. Las restricciones para las entidades bancarias y financieras son mínimas. Además, este territorio es punto de encuentro de las sedes regionales de las principales empresas del panorama internacional. A su vez, tiene su moneda referenciada al dólar americano y no se imponen controles o requisitos para las transferencias corrientes, la compra de bienes raíces, el cambio de divisas o a la repatriación de ganancias.
Reflexión Final
Hong Kong no sólo es una primera aproximación al mercado chino sino también una vía para el manejo de las divisas, donde se evita la exposición a las formalidades del País, es más factible la futura salida de la inversión y se facilita el manejo de la distribución de utilidades, aprovechando además el ya mencionado tratado de libre comercio (CEPA) entre Hong Kong y China Continental.
China es el sexto país más extenso del mundo, el más poblado y uno de los que presenta desarrollos más altos en las últimas décadas. Dado a la intrincada normativa vigente, el riesgo que se corre para acceder al atractivo mercado es alto. Es por esto que Hong Kong, una Región Administrativa Especial regida por uno de los sistemas capitalistas más libres del mundo, representa una llave estratégica clave para entrar en esta economía en constante crecimiento.
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